domingo, 28 de julio de 2013

Porteros y discotecas

Últimamente, salir durante las noches del fin de semana se ha convertido en un auténtico deporte de riesgo. Cuando no se exceden los aforos, dejan entrar a menores y, por supuesto, siempre encuentras a alguien con ganas de amargar la noche al que se encuentre al lado. 

De la seguridad en las discotecas es de lo que quiero hablar hoy. Porque, ¿hay seguridad? ¿A qué precio? ¿Puedes estar tranquilo y disfrutar de la noche con los porteros que se encuentran a la entrada de los locales?

Os voy a poner en situación con mi experiencia de ayer. Eran sobre las 4 de la mañana y me encontraba con un par de amigas frente a la puerta de una conocida sala de Madrid. Empezó a oirse jaleo y comprobamos como uno de estos "puertas" sacaba a un joven por la puerta agarrándole por el cuello, gritando algo así como "a ver si ahora me dices algo" (no lo oí muy bien porque estaban varias personas con ellos), le tiraron al suelo en medio de la carretera junto a un coche y le propinaron varios golpes. Estos "gorilas" se marcharon y le dejaron ahí tumbado sangrando. Nos acercamos, todavía con caras de sorpresa, porque creo que es lógico que no puede haber alguien tirado en medio de una calle expuesto a que cualquiera le atropelle (y más cuando no dejan de pasar taxis una y otra vez). Entre varios jóvenes levantan al chaval (a partir de ahora llamémosle Luis), le preguntamos si está bien y le decimos que mejor se largue, porque con una ha tenido suficiente. Pero Luis está enfadado, vuelve a la puerta (el alcohol en estos casos no ayuda) y el mismo portero de antes sale, grita y le da un enorme "bofetón" que hace caer a Luis al suelo de nuevo, pero esta vez se queda inconsciente. No se levanta. El famoso puerta desaparece como si se tratara de un fantasma y otro se acerca con toda su tranquilidad a tomarle el pulso. Todos corremos hacia Luis y un chico le mete la mano en la boca para sacarle la lengua. Le movemos, le llevamos más lejos y pasados unos minutos empieza a recuperar el conocimiento, mientras la gente llama al SAMUR. Pregunto su nombre a Luis, dónde están sus amigos, su edad... de lo único que parece que no se acuerda es de qué acaba de pasar, porque no hace más que preguntar qué hace ahí sentado en el suelo. Llega la Policía, les decimos lo que ha ocurrido y van a hablar con uno de los puertas (tardan poco) y el SAMUR reconoce al chico y le curan las heridas. Con las mismas, dejan a Luis ahí solo y los policías se marchan.

Y yo me pregunto: ¿es necesaria esa violencia? En ningún momento preguntamos qué había pasado para que le echaran, soy consciente de que la gente cuando bebe se pone muy pesada y que no se puede razonar con nadie en ese estado, pero ¿teníais que darle de guantazos y patadas? ¿No tienen que llamar a los Cuerpos de Seguridad en estos casos?

Efectivamente, si miramos el DECRETO 163/2008, de 29 de diciembre, correspondiente a la Comunidad de Madrid, por el que se regula la actividad de control de acceso a espectáculos públicos y actividades recreativas, en varios de sus puntos se especifica: 

e) Requerir la intervención del personal del servicio de vigilancia del establecimiento, si lo tuviera, o en su defecto, de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad para que impida el acceso de las personas que incumplan las condiciones específicas de admisión autorizadas.

i) Informar inmediatamente al personal de vigilancia, si lo tuviera, o en su defecto, a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, de las alteraciones del orden que se produzcan en los accesos o en el interior del establecimiento, sin perjuicio de las actuaciones que pueda llevar a cabo con el fin de velar por la integridad física de las personas y los bienes, cuando la urgencia lo requiera.

Y amplía:

2. En ningún caso el personal de control de acceso puede asumir o ejercer las funciones de servicio de seguridad.

Es decir, que incumplen la normativa abusando de su fuerza, cuando sus funciones se limitan al control de las personas que entran al local en cuestión, ya sea en número (DEBEN controlar el aforo) o su edad, a asegurar la entrada pacífica de las mismas o a que no se consuman las bebidas fuera. En ningún punto dice que se tenga que sacar de los pelos a una persona, amenazarla o golpearla hasta perder el conocimiento. Y sino, podéis leer este decreto aquí y lo comprobáis vosotros mismos.

Por suerte, es la primera vez que veo algo tan asombroso de cerca, aunque otros incluso han tenido peor suerte que Luis y no han podido contarlo. Con esto no busco menospreciar el trabajo del personal de control de acceso (porque ese es su nombre), pero es necesario acabar con los matones del patio de recreo que trabajan en muchas ocasiones allí.

De hecho, ya hace años, un puerta de casi dos metros y con unos brazos como mi cuerpo me pegó un empujón y me amenazó con darme "una hostia", palabras textuales, al preguntarle por qué si éramos mayores de edad no nos permitían la entrada en una famosa discoteca. Y más cuando te devuelven el DNI sin mirarte a la cara y te dicen que no obstaculices el paso a un grupo de chicas con un escote hasta el ombligo.

Me gustaría conocer las preguntas que les hacen a los aspirantes en su examen. El pasado 1 de junio se celebró la sexta convocatoria desde que se reguló esta actividad tras el fallecimiento de Álvaro Ussía. Consta de 50 preguntas de conocimientos y un test psicológico. Leí en algún foro preguntas pertenecientes a otras convocatorias donde debían señalar si se consideraban personas irritables o si perdían pronto los papeles en algunas situaciones o cuál es la edad mínima para que una persona pueda acceder a un local nocturno. Si podéis acceder a algún examen, hacédmelo llegar, sólo por curiosidad.

Esperemos que salir de noche no empiece a ser imposible ante tanto obstáculo. Si no tenemos trabajo, no podemos estudiar ante esos precios y ya no podemos ni salir unas horas tranquilos, ¿qué nos queda?



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