Llevo una temporada de esas que, podríamos considerar, amargante. Días eternos, CV que nunca lee nadie, entrevistas que no llevan a ninguna parte. Unos días te levantas de un humor de perros, otros días te despiertas con ánimos que, poco a poco, se apagan al ver que es otro día similar a los anteriores.
Es por eso que no estoy siendo muy constante con mi blog. Lo que empezó como una nueva ilusión, algo en lo que invertir mi tiempo, escribir, desahogarme, comentar mil cosas... ahora me cuesta. Muchas veces no me apetece volver a ver el ordenador en mil horas después de haber estado buscando ofertas de trabajo sin parar. Es lo que tiene el desempleo y tener demasiadas horas sin saber qué hacer...
Suena el despertador. Sí, nunca se sabe cuándo pueden llamarte para una entrevista y no es buena idea que escuchen tu voz de ultratumba, no quedaría muy bien. Con un ojo cerrado echas un vistazo a las redes sociales. Desayunas, pones la tele, un poco de zapping con los programas mañaneros... fascinante. Encender el ordenador, mail, ofertas automáticas que te han llegado... ¡Vaya! Piden árabe nativo, 7 años de experiencia en el sector... No sé si echarla, seguro que en realidad me buscan a mí y no lo saben... Mejor no mirar las candidaturas, total, me habrán descartado de 20 sin mirar mi currículo. Seguir buscando por diferentes webs, Twitter, cosas que te envían amigos, cursos inaccesibles... Cuando te quieres dar cuenta, llevas toda la mañana pegada al ordenador y ya no sabes ni qué has enviado. Y volver a repetir la misma acción por la tarde.
Una cosa que ha llegado a mi vida desde que no tengo curro es el insomnio. Sí, ese gran amigo que todas las noches aparece cuando intentas cerrar los ojillos. Mi táctica es tener la televisión de fondo, a ver si los susurros de los personajes de "Cuéntame" consiguen adormilarme. Pero parece que las vivencias de don Antonio Alcántara (Antoñito, de tú...) empiezan a parecerme más interesantes que echar una cabezada, así que acabo viendo el capítulo entero...
Y así acaba el día. Y se repite una y otra vez, como en bucle. Dar una vuelta por la tarde o salir a la compra son las cosas que rompen un poco con la rutina diaria.
Sin ir más lejos, el otro día, hice una de esas salidas extraoficiales que cambian mi jornada no laboral e iba en el metro hablando con mi pareja de cómo huir de aquí. De cómo nos están obligando a hacerlo, pero sin ayuda, porque para eso necesitas dinero e idiomas. Y para los idiomas necesitas más dinero. Y para el dinero necesitas un trabajo. Y para conseguir un empleo parece que hay que marcharse. Un monólogo de esos que suelo marcarme muy a menudo sobre los bucles, hasta que me dí cuenta de cómo un anciano me miraba con lástima y me llegó muy dentro. Ellos, que siempre se han quejado de que no sabemos qué dura es la vida, que viven con una pensión cada vez más inexistente, se compadecía de mí...
Triste, ¿verdad? Pues no, creo que más triste es rendirse. Hay que seguir luchando y no me cansaré hasta que no consiga lo que quiero. Hay que seguir teniendo metas porque, cuanto más desees algo y más te esfuerces, aunque parezca imposible, podrá ser. Y hay que seguir sonriendo, porque siendo positivos parece que los días aburridos y repetitivos toman otro color.
Yo voy a aprovechar y dar las gracias a esa persona que, de vez en cuando, me saca de mi letargo y me inyecta un poquito de realidad en vena. Hundirse es muy fácil y, a veces, necesitas una mano que te ayude a salir. Así que he empezado un poquito negativa este post, pero quiero enviar un mensaje positivo a toda esa gente que está igual o peor que yo. Desde aquí, desde esta humilde periodista en paro, todo mi ánimo.
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jueves, 20 de junio de 2013
sábado, 27 de abril de 2013
¿Camino a la destrucción?
Aunque es un título un poco agorero, en realidad, podría describir perfectamente la situación en la que nos encontramos: paro, desahucios, recortes, corrupción, censura, silencio... Y todo ello desemboca en un estado de cansancio, aburrimiento y cabreo de los ciudadanos que, podría decir, temen volver a leer o escuchar declaraciones de cualquiera de nuestros políticos, donde la demagogia está servida. Ya no es necesario pertenecer a un partido político para quejarse de lo que hacen los que están en el poder porque, simplemente, nadie lo hace bien.
Pero volvamos a la situación actual, donde parece que nunca hay buenas noticias: se destruirán más de 1.300.000 empleos durante el Gobierno del PP. ¿Es posible que la cifra no sea mayor porque la gente se haya marchado antes del país a buscar una nueva vida? Ahora recordamos las palabras del Gobierno suplicando nuestros votos y nos da la risa: "Nuestra especialidad es crear trabajo"...
Y es que, no contentos con tener más de 6 millones de parados para añadir en su CV, Bruselas exige más reformas y ellos obedecen (por aquello de no morder la mano que te da de comer, aunque el resto de españoles no se lleven ni las migajas): mantener la subida del IRPF hasta el 2015 (de momento); subir algunos impuestos especiales, aunque no han especificado cuáles, subir la edad de jubilación...
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| Así podría ser un escrache a Rajoy hoy, ¿no creéis? |
¿Esto no es violencia y un escrache sí? ¿No es violento que millones de personas no tengan un techo bajo el que vivir? ¿Que el único sustento de una familia sea la triste pensión de sus abuelos? Nada de ayudas para toda esta gente, pero sí invierten en Eurovegas, Juegos Olímpicos y hasta en la compra de coches eléctricos (no, no es una broma). ¿Para qué preocuparse de sus queridos votantes?
Está claro que, últimamente, para vivir en este país sólo puedes ser político, pijo o rico... Y sino que se lo digan a Llanos de Luna, con la que os dejo por hoy...
El próximo día volveré con las grandes frases de nuestros políticos, las cuales merecen estar posicionadas en el TOP de nuestra Real Academia.
Gracias por leerme y bienvenidos a mi blog.
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